Musicos andinos

Observaciones sobre música contemporánea andina


Domingo Martínez Castilla, 1993

(La nota siguiente tiene el propósito de servir de base a mis comentarios sobre música peruana. Fue originalmente enviada a algunas listas de correo electrónico)

Para quienes no están familiarizados con ella, es posible dividir a la música andina en tres grandes categorías, dependiendo del origen y el destino que tenga. Nótese que en muchos casos algunas expresiones musicales pueden pertenecer a más de una categoría. Pero en aras de la simplificación, se puede proponer lo siguiente:

  1. Música étnica: es la que algunos llaman "auténtica" música andina (si bien es imposible descartar influencia española), y que se escucha principalmente en los lugares donde se genera. Ejemplos de esta música son las danzas tradicionales que por lo general están adscritas a alguna festividad: santiagos, toriles, carnaval de Tinta, llameradas, chonguinadas, y muchas formas de huayno. Antes del advenimiento de la radio y de los discos (esos viejos 78 de principios de los años 50), prácticamente toda la música andina pertenecía a esta categoría. Es también importante notar que los instrumentos utilizados no tienen que ser tradicionales o pre-colombinos: ya hace mucho tiempo que instrumentos europeos fueron adoptados en los Andes, como el arpa, el violín, la guitarra y, más recientemente, saxofones, trompetas, clarinetes y acordeones. Sin embargo de la presencia de estos instrumentos, las formas musicales de este grupo tienden a adoptar patrones rígidos pegados a la tradición. De los que conozco un poco, el carnaval jaujino siempre se divide en muliza-pasacalle- huayno, a pesar de que no queda un solo instrumento andino; otro ejemplo complicadísimo es la Jija del valle de Yanamarca, que tiene como catorce momentos distintos. Con toda seguridad, etnomusicólogos andinos podrían proporcionar una gran cantidad de otros ejemplos.
  2. Música popular: en esta categoría el huayno es el rey. Por razones históricas que tienen que ver con la afluencia de los clientes y la cercanía a la capital, el huayno original de los 1950 estuvo dominado por música de Ancash y del centro (valle del Mantaro y, posteriormente, Ayacucho). Con relativa rapidez se fue creando un mercado para esta música, apoyado por la profusión de estaciones locales de radio que pasaban la música que encontraban disponible. Esto hizo posible que se crearan estrellas de la música andina, como el Jilguero del Huascarán, Pastorita Huaracina, y otros. Y también hizo posible algo que es quizá único en el continente americano: la formación de un mercado real y duradero para música con fuerte influencia precolombina (como se sabe, la música mejicana es principalmente de origen español y francés, y la música tropical -afrolatinocaribeñoamericana- es mucho más afrolatina que caribeñoamericana (en el sentido precolombino). Otra consecuencia de este fenómeno fue la difusión de algunas formas musicales étnicas a nivel de todos los Andes, y para consumo no de turistas o intelectuales, sino de la población en general (de ahí la denominación de "popular"). Por eso es posible escuchar música boliviana en Cuenca, y música del Mantaro en Oruro. Formas características de este tipo de música son, además del huayno, el yaraví, el taquirari, la muliza, el huaylas, y en menor medida el sanjuanito, el trote y otras formas. Entre las formas nuevas, la más destacable es la de la música tropical andina, o simplemente música chicha, que es un híbrido sumamente exitoso de ritmos tropicales con tonalidades y temas andinos (principales exponentes: Los Shapis, Chacal, Chacalón, etc. Si alguien sabe más de esto, podrían poner una nota, porque es un fenómeno interesante.)
  3. Música "cosmopolita" o "internacional" (terribles adjetivos, pero no se me ocurre otra palabra): esta categoría abarca la música andina tal como se escucha fuera de los lugares de origen, e incluye a todos los llamados "grupos" musicales que van por el mundo tocando quenas, zampoñas, charangos, guitarras y bombos legüeros (estos cinco instrumentos son la base). Los grupos originales fueron principalmente chilenos (al menos los que dieron el salto inicial de celebridades locales a universales), como Inti Illimani (que sigue haciendo música hermosísima y siempre novedosa) y Quilapayún (que se acaba de disolver), y el boom, primero en América Latina, coincidió con el triunfo de la Unidad Popular en Chile. El golpe de Pinochet ayudó a que esta música sobrepasara las fronteras de América Latina y se difundiera por el mundo. Si bien gran parte del repertorio original correspondía a la mal llamada "canción protesta" (hoy llamada, igualmente mal, "nueva canción"), los fundamentos andinos siempre fueron fácilmente perceptibles. El repertorio de estos grupos incluye algunas piezas casi obligatorias: "El cóndor pasa", "Pájaro chogüí" (no andino propiamente, pero normalmente tocado con quenas, y no con el arpa paraguaya), "Poco a poco", "Canción y huayño", "Vírgenes del sol" y otras. Nótese la diversa genealogía de esta música. Son pocos los grupos que se salen del molde, y tratan de diferenciarse no por el repertorio, sino por el virtuosismo en el manejo de un cada vez mayor número de instrumentos, a cual más exótico. En los EE.UU. se pueden encontrar con relativa facilidad discos de Rumi Llaqta (que estuvo invitado en St.Paul Sunday Morning de la radio pública el 14 de febrero [de 1993]), Alturas, los Calchaquis, y otros. Con el tiempo, los repertorios se han ido ampliando, y hoy incluyen -en el Perú- música afroperuana, salsa, y otras. Entre los antecesores de estos músicos debe contarse a Ima Súmac y Alejandro Vivanco en los 50 y los 60 y Urubamba (vía Paul Simon) en los 70. Otra vertiente de música andina cosmopolita es mucho más creativa, y se ha empezado a identificar con la música denominada "New Age" en los EE.UU. El nuevo Inti Illimani ha sido involuntariamente co-optado por ese mercado, y también se puede escuchar a Bernardo Rubaja (Narada), Cusco (de Alemania), algunas piezas de Struntz y Farah, y otros.

Es necesario subrayar que hay piezas musicales que se mueven entre los tres niveles. Si bien el camino normal es 1-2-3 (étnico-popular- cosmopolita), también es posible 1-3-2, y en algunos casos sólo 3-2. No conozco casos en que música popular haya devenido étnica.

Espero que estas notas ayuden a entender la música andina. Uno no tiene que elegir entre qué forma le gusta más, porque todo depende de las vivencias personales. Lo que es importante destacar es que la radio no ha significado necesariamente una amenaza a la música andina, sino, por el contrario, su afianzamiento en un mercado bastante amplio. La televisión es otro cantar. (He tratado de evitar juicios de valor, pero estoy seguro de que la semántica me va a traicionar.)


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